Por estas razones, aquí te proponemos algunos consejos para que tengas en cuenta y puedas ejercitar tu mente y evitar olvidos.

- Centrar la atención. Por lo general, cuando olvidamos algo, por ejemplo un objeto, es porque al instante de dejarlo en algún lugar no estábamos prestando demasiada atención.

- Alejar las distracciones. Con el paso del tiempo a las personas se nos hace cada vez más difícil realizar varias tareas al mismo tiempo. En ese caso, es aconsejable realizar de a una por vez, sino algunas de ellas posiblemente no salgan como nosotros queremos.

- Una forma práctica de recordar algo, por ejemplo el nombre de un libro que quieres recomendar, es intentar pensar en el lugar en el que estabas al momento de leerlo. Trata de recrear el momento en el cual recibiste la información a modo de ayuda memoria.

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Los juegos clásicos -tocada, escondida, el elástico y las bolitas- sobreviven a la modernidad en muchas escuelas. Los chicos siguen prefiriendo la actividad grupal antes que las tecnologías “individualistas”, como celulares y MP3.
Arena de competencias épicas por una figurita, paréntesis urgente para la pelota, línea de fuga de novios furtivos que se besan a espaldas de los preceptores, y de rebeldes que se escapan a fumar en un rincón prohibido. Dicen que lo que llegamos a ser en la vida adulta es un espejo de lo que vivimos en cada recreo escolar. Algo de cierto hay: en retrospectiva, los recuerdos que dejan esas dos pausas por jornada escolar de unos pocos minutos forjan para siempre la experiencia biográfica, y enseñan sobre el valor de la amistad, el compañerismo, el acto de compartir.

Todo cambia, la institución escolar ha cambiado. Todo cambia vertiginosamente y la modernidad se empecina en hacer añicos lo residual del pasado. Pero en los recreos de hoy la tradición de los juegos clásicos todavía resiste estoica y románticamente al paso del tiempo, y al avance colonizador de las tecnologías “individualistas”, como los celulares y los reproductores de música MP3, que reafirman el imperio de la hiperconexión “virtual” y el aislamiento, por sobre la interacción física y real.

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Compartimos con uds. esta interesante nota publicada en el Diario de Ibiza:

El niño de ayer dejaba volar su imaginación, inventaba juegos y, si era necesario, fabricaba sus propios juguetes.

Tradición. Jugar, jugamos todos. Lo hacen sobre todo los niños, pero también los jóvenes y las personas mayores, aunque, eso sí, los juegos cambian con las edades y las circunstancias. Hoy es muy difícil ver en las casas a los miembros de una familia jugando a la oca, las damas o el parchís. Incluso algo tan común como jugar a las cartas pierde terreno. Aquellos corrillos del Pereira, el Alhambra, el Pou o el Dorado, son historia.

Tampoco los niños juegan con caballos de cartón, mecanos o canicas. La razón está en que los juegos dependen del contexto, del momento que uno vive. Y el momento ha cambiado. Esto explica que la televisión, el cine y otras ofertas de entretenimiento hayan arrumbado los juegos de mesa, como han dado al traste con las charlas de café. Con esta salvedad por delante, dedicamos las líneas que siguen a las formas de jugar que tuvimos los niños de ayer y a las que tienen los niños de hoy.

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La revista de diseño 90+10 nos hizo una nota en ocasión del lanzamiento delaedición tributo. La reproducimos aquí:

El TEG Edición Tributo renueva su estética a partir del uso de imágenes inspiradas en la Secesión vienesa, movimiento que surgió en la capital de Austria, y que tuvo a artistas de la talla como Klimt y Schiele como sus principales referentes. La fusión del texto con ilustraciones, deja entrever la inminencia de la primera guerra mundial.

En cambio, TEG La Revancha Edición Tributo propone imágenes inspiradas en el constructivismo ruso: el diseño industrial, la comunicación visual y las artes aplicadas al servicio de la nueva sociedad comunista.

El TEG tradicional vio la luz en 1976, cuando un grupo de jóvenes argentinos que solía jugar este juego de estrategia de guerra en forma casera, decidió fabricarlo y venderlo, hasta convertirlo en un éxito, con seguidores que se han vuelto verdaderos fanáticos.